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Productos apícolas

Productos apícolas

Desde tiempos inmemorables el ser humano ha sabido aprovechar los productos de las abejas para sus propósitos. Si al principio sólo se trataba de encontrar y robar la miel por casualidad, más tarde se descubrirían los demás tesoros de las colmenas rústicas.

No era tarea fácil encontrar sus nidos, y para tener sus valorados productos más a mano, el ser humano trasladó y cuidó de las colonias salvajes encontradas. Este fue el principio de la apicultura. Las primeras memorias documentan el uso de las abejas por el hombre, pero mientras que la miel ha sido conocida y popular (aunque no siempre asequible), los demás productos apícolas fueron siempre restringidos al uso y disfrute de los apicultores, curanderos y aristócratas. La ciencia moderna ha demostrado ahora lo que los antiguos sabios en medicina natural ya sabían por experiencia: La colmena es una farmacia de la naturaleza.